Me acompaño con compasión

Hoy quiero compartirte una frase que me ha llegado profundamente leyendo unos textos.

La siento muy valiosa… y ojalá también pueda acompañarte a ti.

Muchas veces miramos hacia nuestro pasado desde lo que hoy sabemos.

Y claro… hoy sabemos más.

No solo por lo aprendido,

sino por todo lo vivido.

Porque al final, también venimos a esto:

a volvernos más sabias a través del amplio abanico de experiencias.

Pero cuando miramos atrás con esta nueva claridad,

aparece algo muy común:

la culpa.

Esa sensación de:

“lo podría haber hecho diferente…”

“si hubiera sabido esto…”

“si no hubiera repetido…”

Y esto se intensifica aún más en la maternidad o la paternidad.

Entonces llega el autojuicio.

La tristeza.

La rabia.

Y entramos en un bucle…

como un pez que se muerde la cola.

Y aquí va la frase que hoy me ha atravesado:

“La culpa que sientes ahora no viene porque hiciste algo mal…
viene porque hoy puedes ver con más claridad.
Y esa claridad, si no se acompaña con compasión,
se convierte en autojuicio.”

¿Dónde hemos dejado la autocompasión hacia nosotras mismas?

Porque en ese momento…

hiciste lo mejor que podías

con lo que sabías,

con la edad que tenías,

con la historia que traías.

Y eso se nos olvida.

Así que ahora…

donde estés leyendo esto,

te invito a parar un instante.

Cierra los ojos.

Respira profundo tres veces.

Y regálate un abrazo.

Mano derecha debajo de la axila izquierda.

Mano izquierda sobre el hombro derecho.

Quédate ahí un momento.

Apriétate.

Mímate.

Y mientras te abrazas, repite:

“No necesito volver atrás para repararlo todo.
Puedo empezar desde donde estoy ahora.
Y me doy las gracias por poder verlo en este momento.”

Estamos en el camino.

Solo necesitamos añadir algo esencial:

compasión hacia nosotras mismas.

Audio para una meditacion guiada :

Bloque de Audio
Haz doble clic aquí para cargar o enlazar un mp3. Más información
Siguiente
Siguiente

L’Era, plantar desde la conciencia